lunes, 19 de agosto de 2013

Bullying escolar

Bullying escolar

Con el paso del tiempo este fenómeno llamado bullying ha ido evolucionando cada vez más. En el bullying tenemos dos bandos: uno es el bando agresor y el otro es el que es agredido.
Existen diversas causas del bullying una de ellas es  el entorno familiar del que está rodeado el agresor; puede ser que sus padres no están pendientes de él, lo dejan rezagado, pasan tiempo más en el trabajo y debido a esta ausencia ellos descargan su tristeza y enojo mediante el acoso a sus compañeros. Otra de las causas también de índole familiar es que el papá agrede a la mamá y el niño aprende estas cosas porque su padre es su modelo a seguir y lo hacen en la escuela como si fuera normal  o puede ser que los padres agreden al hijo y él para descargar su ira guardada dentro de sí golpea a sus compañeros. En estos casos los niños que realizan bullying son el reflejo de sus padres, se han vistos muchos casos que el comportamiento del agresor es igual al de los padres.
El bullying no solo se da por un problema familiar sino que los niños copian todo lo que  ven y si en su casa  ven programas de televisión que son de violencia física, agresión, maltrato,  etc. y  sus padres no les dicen  nada ellos piensan que eso está bien y lo hacen en la escuela creyendo que sólo es un juego que no afecta a nadie.
Los padres deben educar a sus hijos correctamente, estar pendiente de ellos y siempre preguntarle cómo le va en la escuela, si está teniendo alguna dificultad para  actuar inmediatamente y evitar este tipo de situaciones. Además deben controlar el tipo de programas de televisión que ven sus hijos, las películas, los juegos ya que son vulnerables y aprenden todo lo que ven. Dedicar tiempo a sus hijos a pesar de la cantidad de trabajo que tengan siempre se puede organizar el tiempo de una manera adecuada para divertirse y conversar con sus hijos.

Eso es lo que pasa por la parte del agresor pero qué pasa con el niño agredido. Los niños que son agredidos sufren mucho ya que por miedo al agresor se queda callado y su problema se descubre cuando se ven los moretones en su cuerpo y llega un momento de desesperación en el que él ya no pueden guardar lo que están sintiendo y lo dice. Pero a medida que el silencio del niño agredido aumenta, la agresión va aumentando. Los niños que toleran este tipo de agresiones no deben de tener miedo a contarlo a una persona mayor porque puede ser que estén a tiempo de solucionar el problema.  Los maestros y psicólogos deben estar atentos para tratar el caso rápidamente y avisar a los padres para que ayuden a solucionar el problema. 








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