Bullying escolar
Con el paso del
tiempo este fenómeno llamado bullying ha ido evolucionando cada vez más. En el
bullying tenemos dos bandos: uno es el bando agresor y el otro es el que es
agredido.
Existen diversas
causas del bullying una de ellas es el
entorno familiar del que está rodeado el agresor; puede ser que sus padres no
están pendientes de él, lo dejan rezagado, pasan tiempo más en el trabajo y
debido a esta ausencia ellos descargan su tristeza y enojo mediante el acoso a
sus compañeros. Otra de las causas también de índole familiar es que el papá agrede
a la mamá y el niño aprende estas cosas porque su padre es su modelo a seguir y
lo hacen en la escuela como si fuera normal o puede ser que los padres agreden al hijo y
él para descargar su ira guardada dentro de sí golpea a sus compañeros. En
estos casos los niños que realizan bullying son el reflejo de sus padres, se
han vistos muchos casos que el comportamiento del agresor es igual al de los
padres.
El bullying no solo
se da por un problema familiar sino que los niños copian todo lo que ven y si en su casa ven programas de televisión que son de
violencia física, agresión, maltrato,
etc. y sus padres no les
dicen nada ellos piensan que eso está bien
y lo hacen en la escuela creyendo que sólo es un juego que no afecta a nadie.
Los padres deben
educar a sus hijos correctamente, estar pendiente de ellos y siempre
preguntarle cómo le va en la escuela, si está teniendo alguna dificultad
para actuar inmediatamente y evitar este
tipo de situaciones. Además deben controlar el tipo de programas de televisión
que ven sus hijos, las películas, los juegos ya que son vulnerables y aprenden
todo lo que ven. Dedicar tiempo a sus hijos a pesar de la cantidad de trabajo
que tengan siempre se puede organizar el tiempo de una manera adecuada para
divertirse y conversar con sus hijos.
Eso es lo que pasa
por la parte del agresor pero qué pasa con el niño agredido. Los niños que son
agredidos sufren mucho ya que por miedo al agresor se queda callado y su
problema se descubre cuando se ven los moretones en su cuerpo y llega un
momento de desesperación en el que él ya no pueden guardar lo que están
sintiendo y lo dice. Pero a medida que el silencio del niño agredido aumenta,
la agresión va aumentando. Los niños que toleran este tipo de agresiones no
deben de tener miedo a contarlo a una persona mayor porque puede ser que estén
a tiempo de solucionar el problema. Los
maestros y psicólogos deben estar atentos para tratar el caso rápidamente y
avisar a los padres para que ayuden a solucionar el problema.




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